Hoy después de sumergirme en un mar de probabilidades e incertezas finalmente decidí elegir el camino. La idea del camino es poder soltarlo, lo voy a tener que soltar.
Cómo me está re educando el hijo de puta, a tal punto sentir que me está matando.
Es tan pero tan sutil, que con un abrir y cerrar de ojos podés estar de un lado o del otro. Así de fácil, así de cruel, así de dualidad.
Ok, ahí vamos entonces.
La destrucción de viejas creencias es sano. Uno empieza a encontrar nuevas respuestas a situaciones. El problema es quizás que no todas las situaciones son iguales, la cabeza intenta una y otra vez volver a los mismos esquemas de siempre, entonces la dualidad empieza a formar parte de lo cotidiano, confundiendo todo.
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